Los aguaceros

  • Poesia

Todos tenemos unos zapatos que llaman los aguaceros:

los más blancos

los que más grabados de calle traigan en la suela

 

Acuérdate de mis zapatos de lona blanca

Te parabas en ellos y éramos la misma sombra

Aunque la suela fue desprendiéndose de la costura

tu pie nunca tocó el suelo

 

Acuérdate de ellos tirados bajo la cama

en un crujir de tablas

Su boca tragaba los ácaros de la noche

y recibía mi pie desnudo

para ir a desayunar

 

Acuérdate de cuánto te espantaban la vejez y suciedad que afligían a sus telas

Es una epidemia -pensarías-

que se extiende por mi pie y por el tuyo

y nos contagia todo

La suciedad no enloda si el recuerdo es limpio

la vejez no corroe si el recuerdo es joven

lo que mata no es la muerte

lo que mata es el olvido

Entonces acuérdate de que lavar esos zapatos

invitaba a la lluvia y al agua de charco

a entrar por donde la suela se alejó de la costura

 

Acuérdate de los saltos para huir de la tormenta

y escampar en los cobertizos

Tus pies empinados encima de mis zapatos

para que bajo el paraguas existiera el beso

Acuérdate

hoy que llueve

y es de noche

y no estás conmigo

Seremos distancia

nos haremos viejos

pero nuestra edad siempre será la que teníamos en el último recuerdo

 

Rescaté mis zapatos cuando los exiliaste al armario

Corrieron con los tuyos y nadie estuvo solo

se pararon bajo los tuyos y ambos estuvimos a salvo

porque las aguas no pudren si el recuerdo es limpio

las noches no tiznan si el recuerdo es diáfano

tú ya sabes qué es lo que mata

acuérdate

hoy que llueve

y es de noche

y estás lejos

y no me nombras

como mis zapatos

nombran los aguaceros.


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