Aydala

  • Poesia

En memoria de Daladier Arismendi “Dala”, (1975 – 2014)

 

Fueron ellos quienes trazaron en tu cráneo los caminos del Huila en oleajes de hierro

Fueron ellos quienes ataron tus manos con pedazos de cuero de tu primer tambor

Fueron ellos quienes hicieron que tu cabellera bailara separada del resto del cuerpo

Fueron ellos quienes te abrieron nuevas bocas y allí guardaron la baba de su risa

No fue un robo

Fueron ellos

 

Firmaron su sevicia con tu sangre en las paredes

y se alejaron en la nocturna fosca del domingo

 

Degollaron al ruiseñor y tú en tu cántiga

Mutilaron la flor y tú tan espina de crisálidas

Cosieron tu boca para el grito, no para el canto

En el filo que destaja al mundo suena un tambor de manos atadas

 

Te lloran el Rin y el Magdalena

Tu madre envejeció veinte años de lágrimas

Agua apozada en erizos de cuarzo

 

Nadie ve ni oye las pisadas de las botas de caucho que apagan la hoguera entre las montañas

 

Nadie

 

Pero fueron ellos

 

Ay Dala

 

Aydala

Tu nombre se ha unido a la herida

 

Fueron ellos

 

Los que se nombran con escupitajos de sierras eléctricas

Los que ya nadie quiere ver ni oír

 

Porque hoy quieren cantar

Porque hoy todo es canto

Y el recuerdo de la edad febril que nos hermanó entre casetes y polvorines

 

Ángel de cristo negro Señor de Etiopía cielo que se mira en lo profundo de la tierra para acogerte en un batir de sombras

 

Hoy todo es canto

Y tambores de manos atadas

Las voces de tus hermanos bordan con hilos de sangre

banderas sobre tu féretro.


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