La noche presentida

  • Poesia

El reptil sabe que su estela mesozoica

tiene la edad del poema;

el poema no olvida que por la osamenta de sus letras

crece la agrura del reptil.

El saurio,

el lagarto,

el monstruo rara vez emergido

de las catacumbas de mares e inframundos,

advierte en sus pisadas la tinta del poema.

Desde el primer día carga el llamado a la extinción.

Escapista de paso discreto y ausencia estrepitosa,

un puñal y una huida.

Conspirador de recuerdos,

coleccionista de olvidos.

 

El poeta es una herida abierta en el tejido del mundo,

un ciudadano de la memoria que siempre está de paso,

un reptil que construye, sobre la ruina de los días,

su mórbida perpetuidad.

Presiente la noche.

Deberá disculparse por sus silencios,

y cruzar mares,

para grabar de banderas su epitafio.


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