Osamenta del agua

  • Poesia

Tiene la lluvia la facultad de hacer más pesados los zapatos y más livianos los suelos.

Unido a su paraguas uno es un mismo esqueleto

del que cuelgan carnes y telas enfermas de agua.

Así lo entiende el relámpago cuando ataca.

 

Mi paraguas no es más que una sombrilla moribunda

que con sus faldas levantadas advierte los huesos.

Usarla me avergüenza ante el granizo,

olvidarla me apena ante el desconocido.

Y con vergüenza,

dejo que el entendimiento se diluya en la canción del agua contra las telas.

 

Mis pasos ya no son pesados,

los suelos entienden las metáforas del aire.

Y entre tormenta y tormenta,

me siento un poco más lluvia,

me vuelvo un poco más hueso.


Volver